TERCERA PARTE Siguió con el programa que había dispuesto para ella su maestro y se puso las bragas, también por capricho de su señor estas eran una talla más pequeña, por lo que la quedaban muy ajustadas haciendo resaltar como un gran bulto su sexo, se podía distinguir perfectamente una línea que lo recorría de arriba a abajo dividiéndolo en dos mitades, eran los dos grandes labios de su vagina, así cogió el trozo de cuerda que quedaba, el más largo. Unió sus extremos, rodeó su cintura con ella y metió el extremo resultante de dos puntas entre las dos cuerdas del otro extremo, tirando del p 続きを読む
UNA NUEVA AURORA. La primera sumisión
Segunda parte De pié, como estaba, delante del espejo del tocador se quedó mirando su sexo, atenta al reflejo de una pequeña y brillante gota de flujo que se iba descolgando de un hilo, también de flujo, y la cuál parecía no tener prisa en su descenso. Esta se balanceaba levemente al principio y fue incrementando su ímpetu a medida que descendía alargando ese hilo, haciéndose cada vez más fino y todo al ritmo del casi imperceptible movimiento de sus caderas, el cuál era incapaz de controlar mientras sus manos no parasen primero de sobar sus pechos. Hasta que se quedó adherida a uno de sus 続きを読む
UNA NUEVA AURORA: La primera sumisión.
Primera parte Una vez leído el mensaje, con las órdenes pertinentes de su maestro resonando en su cabeza, murmurando sus palabras para sí misma una y otra vez, sin apenas mover los labios, al igual que si de una oración se tratara que contra más fervor se ponía, más necesidad se tenía, se dispuso a cumplir su voluntad, todo bajo la atenta mirada de sus dos mascotas que la seguían por toda la casa allí donde fuera escuchando su monótona letanía. Sacó una madeja de cuerda del fondo del armario, donde hacía ya días la había escondido. Allí era donde tenía su escondite secreto, detrás de los ed 続きを読む
Una nueva Aurora
La noche se la había hecho eterna, la había pasado en un largo duermevela desde que muy temprano, alrededor de la una de la mad**gada, estando ya acostada desde hacía rato, escuchó el sonido que hizo su móvil sobre la mesilla del dormitorio en la que tenía por costumbre dejarlo cada noche, acompañado de una luz parpadeante, a partir de ahí la había sido imposible conciliar un sueño profundo y descansar. Tan solo había sido capaz de cerrar los ojos por unos minutos, y era para soñar con este día que se avecinaba, y cuando los abría no paraba de pensar en el correo que había recibido y si ser 続きを読む