Un Viernes por la tarde como cualquier otro, decidí llamar a Alexandra desde la oficina para comentarle que tenía una sorpresa para ella, que preparara una pequeña maleta, que hiciera lo mismo para mí, y que estuviera lista ya que estaría en casa en menos de una hora. Sonó un poco intrigada en el teléfono, sin embargo me respondió que estaba bien que haría lo que le había pedido, y que estaría lista para cuando yo llegara a casa. Al llegar rápidamente coloque las maletas en el auto y sin decir nada, partimos de inmediato. En el camino le hice saber que había decidido que pasáramos el fin d 続きを読む