Esto me ocurrio a principios del verano del 96, por motivos de trabajo un compañero y yo tuvimos que ir a enseñar productos de nuestra empresa al domicilio de un cliente que no conociamos. Cuando llegamos nuestra clienta era una mujer de unos 38 años, morena y con los ojos azules, y a la que pese a su vestuario discreto se le intuían unas formas impresionantes, especialmente sus pechos, y a la que llamaré Marta. Tras realizar las gestiones y hablar de otras cosas vanales nos despedimos, diciendonos que ya nos llamaría si le surgían dudas. A nuestra llegada a la oficina nuestra secretaria n 続きを読む