La primera vez que visitamos una sauna en Oporto, descubrimos que no eran como las de Hamburgo o Tokio. Esta instalación estaba preparada como un club swinger y nos llevamos una sorpresa a los dos minutos de estar dentro. Un chico (cliente) de unos treinta años, muy atento nos hizo una visita guiada por todas las dependencias y al llegar a la zona del cuarto oscuro, había un grupo de tres o cuatro observadores con la toalla por la cintura y mientras el chico explicaba yo podía sentir la respiración y el calor de todos esos cuerpos desnudos. Mi mujer estaba rodeada por varios hombres, todavía n 続きを読む